Artrosis: síntomas, causas, tratamiento y cómo cuidar las articulaciones

La artrosis, también llamada osteoartritis, es una enfermedad que afecta a toda la articulación y puede causar dolor, rigidez, hinchazón y dificultad para moverse. Aparece con mayor frecuencia en las rodillas, las caderas, las manos y la columna, aunque puede afectar otras zonas.

Muchas personas la describen simplemente como “desgaste del cartílago”. Esa explicación ayuda a entender una parte del problema, pero resulta incompleta: la artrosis también puede implicar cambios en el hueso, la membrana sinovial, los ligamentos, los músculos y otros tejidos que rodean la articulación.

La edad aumenta el riesgo, pero no es la única causa. También pueden influir las lesiones anteriores, la sobrecarga repetitiva, el exceso de peso y otros factores individuales. Tener molestias articulares no confirma por sí solo que exista artrosis.

Este contenido forma parte de nuestra guía sobre el cuidado de las articulaciones.

Tabla de contenidos
  1. Resumen rápido
  2. Qué es la artrosis
  3. Síntomas de la artrosis
  4. Artrosis y artritis
  5. Causas de la artrosis
  6. Articulaciones frecuentes
  7. Diagnóstico
  8. ¿La artrosis tiene cura?
  9. Tratamiento
  10. Alimentación
  11. Frío o calor
  12. Cremas para la artrosis
  13. Cuidados diarios
  14. Errores frecuentes
  15. Mitos y realidades
  16. Señales de alerta
  17. Preguntas frecuentes
  18. Conclusión

Resumen rápido

  • La artrosis es el tipo más común de artritis.
  • Puede causar dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de movilidad.
  • Afecta con frecuencia rodillas, caderas, manos y columna.
  • La intensidad del dolor no siempre coincide con lo que muestra una radiografía.
  • El ejercicio adaptado y el control del peso, cuando corresponde, forman parte de las medidas principales.
  • Una crema corporal no regenera el cartílago ni cura la artrosis.
  • El dolor intenso repentino, la fiebre, la deformidad o la incapacidad para apoyar requieren valoración profesional.
Persona adulta cuidando su rodilla mientras realiza una caminata suave.

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad articular de evolución variable. Puede avanzar lentamente y no afecta a todas las personas de la misma forma.

Una articulación es el punto donde se unen dos o más huesos. En muchas articulaciones, los extremos de esos huesos están cubiertos por cartílago, una superficie lisa que facilita el movimiento y ayuda a distribuir las cargas.

También participan:

  • el hueso situado debajo del cartílago;
  • la membrana sinovial;
  • el líquido sinovial;
  • los ligamentos;
  • los tendones;
  • los músculos.

En la artrosis pueden producirse cambios progresivos en varias de estas estructuras. Por eso no debe entenderse únicamente como un problema aislado del cartílago.

Comparación ilustrativa entre una articulación sana y una articulación con cambios asociados a la artrosis.

Síntomas de la artrosis

Los síntomas pueden aparecer de forma gradual. Algunas personas presentan molestias ocasionales; otras desarrollan limitaciones que afectan caminar, trabajar, vestirse o realizar tareas domésticas.

Dolor articular

El dolor suele relacionarse con el movimiento o con determinadas actividades.

Puede aparecer:

  • al caminar;
  • al subir o bajar escaleras;
  • al levantarse de una silla;
  • después de permanecer mucho tiempo de pie;
  • al utilizar repetidamente las manos;
  • después de una actividad más intensa de lo habitual.

En etapas más avanzadas, algunas personas también sienten molestias durante el reposo.

Rigidez articular

La rigidez suele notarse después de permanecer sin movimiento.

Es frecuente al:

  • levantarse por la mañana;
  • comenzar a caminar después de estar sentado;
  • bajar del automóvil;
  • volver a moverse después de un descanso.

La persona puede sentir que la articulación está “tiesa” y necesita unos minutos para recuperar comodidad.

Consulta nuestra guía sobre rigidez articular cuando esa sea la molestia predominante.

Pérdida de movilidad

La articulación puede perder parte de su rango de movimiento.

Esto puede dificultar:

  • agacharse;
  • subir escaleras;
  • ponerse los zapatos;
  • cerrar la mano;
  • abrir un frasco;
  • elevar el brazo;
  • caminar distancias largas.

Hinchazón o inflamación

Algunas personas presentan episodios de hinchazón, calor o sensibilidad.

Una articulación muy caliente, roja o inflamada, especialmente si aparece con fiebre o dolor intenso, no debe atribuirse automáticamente a la artrosis.

Consulta también nuestra guía sobre inflamación articular.

Crujidos y chasquidos

Pueden aparecer sonidos o sensaciones de roce durante el movimiento.

Los ruidos sin dolor son frecuentes y no confirman artrosis. Conviene prestar mayor atención cuando se acompañan de:

  • dolor persistente;
  • bloqueo;
  • pérdida de fuerza;
  • inflamación;
  • reducción del movimiento.

Debilidad muscular

El dolor puede hacer que la persona utilice menos la articulación. Con el tiempo, los músculos que la rodean pueden perder fuerza.

Esto puede aumentar:

  • la inseguridad al caminar;
  • la dificultad para levantarse;
  • el cansancio;
  • el riesgo de perder movilidad.

Artrosis y artritis: ¿son lo mismo?

No son términos equivalentes.

La artrosis es una forma de artritis, pero existen muchos otros tipos de enfermedades articulares. MedlinePlus identifica la osteoartritis como la forma más común de artritis.

ArtrosisOtras formas de artritis
Suele evolucionar de forma progresiva.Pueden tener causas inflamatorias, autoinmunes, infecciosas o metabólicas.
El dolor puede aumentar con determinadas actividades.Algunas producen inflamación más marcada.
Es frecuente en rodillas, caderas, manos y columna.La distribución depende de cada enfermedad.
Puede causar rigidez después del reposo.Algunas artritis provocan rigidez matutina prolongada.
No se diagnostica únicamente por los síntomas.También requieren evaluación profesional.

No conviene intentar diferenciar artrosis, artritis reumatoide, gota u otras enfermedades únicamente mediante una búsqueda en internet.

¿Cuáles son las causas de la artrosis?

No existe una única causa. Habitualmente intervienen varios factores.

Edad

El riesgo aumenta con el paso de los años, pero envejecer no significa que todas las personas desarrollarán artrosis sintomática.

Muchas personas mayores mantienen una buena movilidad. También existen personas más jóvenes que desarrollan artrosis después de lesiones o debido a otros factores.

Lesiones anteriores

Una lesión importante puede modificar la estabilidad o la mecánica de una articulación.

Entre los antecedentes relevantes pueden encontrarse:

  • fracturas;
  • lesiones de ligamentos;
  • daños en meniscos;
  • luxaciones;
  • traumatismos deportivos.

La artrosis puede aparecer años después de una lesión, aunque inicialmente la persona haya recuperado parte de su función.

Sobrecarga y movimientos repetitivos

Algunas tareas laborales o deportivas exponen una articulación a cargas repetidas durante años.

Ejemplos:

  • trabajar de rodillas;
  • cargar peso;
  • permanecer muchas horas de pie;
  • utilizar herramientas vibrátiles;
  • repetir movimientos con hombros, codos o manos.

Esto no significa que todas las personas expuestas desarrollarán la enfermedad.

Exceso de peso

Una mayor carga corporal puede aumentar el esfuerzo sobre rodillas, caderas y tobillos.

En personas con artrosis y sobrepeso u obesidad, las guías consideran el apoyo para perder peso una intervención central porque puede mejorar el dolor y la función.

El abordaje debe evitar la culpabilización y centrarse en objetivos realistas y sostenibles.

Factores genéticos

Algunas personas tienen mayor predisposición familiar, especialmente en determinadas formas de artrosis de las manos.

Los genes influyen, pero no determinan por sí solos la evolución.

Sexo y factores hormonales

La artrosis afecta a mujeres y hombres, pero la OMS señala que es más frecuente en mujeres.

Alteraciones de la articulación

Cambios en la forma, alineación o estabilidad de una articulación pueden modificar la distribución de las cargas y favorecer problemas a largo plazo.

Factores relacionados con la artrosis, como edad, lesiones previas, peso y actividad repetitiva.

¿Qué articulaciones afecta con mayor frecuencia?

Articulaciones donde la artrosis aparece con frecuencia, como rodillas, caderas y manos.

Artrosis de rodilla

Puede producir:

  • dolor al caminar;
  • dolor al subir o bajar escaleras;
  • rigidez después de estar sentado;
  • dificultad para agacharse;
  • sensación de inestabilidad;
  • reducción de la movilidad.

Consulta nuestra guía sobre dolor de rodilla para revisar otras causas y señales de alerta.

Artrosis de cadera

El dolor puede percibirse en:

  • la ingle;
  • el muslo;
  • la parte lateral de la cadera;
  • el glúteo.

Puede dificultar ponerse los zapatos, cruzar las piernas, levantarse o caminar distancias largas.

Artrosis de manos

Si la molestia se concentra en dedos, nudillos o pulgar, revisa también nuestra guía sobre dolor en las manos.

Puede afectar los dedos, los nudillos y la base del pulgar.

Las molestias pueden interferir con:

  • abrir frascos;
  • girar llaves;
  • escribir;
  • cocinar;
  • abotonarse;
  • sujetar objetos pequeños.

Artrosis cervical

Puede relacionarse con dolor y rigidez en el cuello.

El dolor cervical también tiene muchas otras causas. No debe diagnosticarse artrosis únicamente porque exista rigidez.

Artrosis lumbar

Puede acompañarse de dolor y dificultad para determinadas posturas o actividades.

Los cambios que aparecen en una radiografía no siempre explican completamente el dolor lumbar.

Artrosis de hombro

Puede dificultar:

  • elevar el brazo;
  • vestirse;
  • peinarse;
  • alcanzar objetos;
  • dormir sobre el lado afectado.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la combinación de:

  • síntomas;
  • antecedentes;
  • exploración física;
  • movilidad;
  • repercusión en las actividades;
  • pruebas cuando son necesarias.

No todas las personas necesitan inmediatamente una resonancia u otras pruebas complejas. NICE señala que la artrosis suele diagnosticarse clínicamente y que no siempre requiere imágenes para confirmar el diagnóstico.

El profesional puede solicitar radiografías cuando necesita aclarar el diagnóstico, valorar otras causas, estudiar una lesión, planificar un tratamiento o evaluar una posible intervención.

Una imagen no debe interpretarse de forma aislada. Algunas personas muestran cambios llamativos y tienen síntomas leves, mientras que otras sienten dolor importante con alteraciones menos evidentes.

¿La artrosis tiene cura?

Actualmente no existe una cura que revierta completamente todos los cambios de la artrosis.

Sin embargo, los síntomas pueden manejarse y muchas personas mantienen una vida activa mediante una combinación de:

  • información;
  • ejercicio adaptado;
  • fortalecimiento muscular;
  • control del peso cuando corresponde;
  • fisioterapia;
  • ayudas técnicas;
  • tratamientos indicados por profesionales;
  • cirugía en casos seleccionados.

El objetivo consiste en reducir el dolor, conservar la movilidad, mantener la independencia, facilitar las actividades diarias y mejorar la calidad de vida.

Desconfía de cualquier producto que prometa regenerar completamente el cartílago o curar la artrosis en pocos días.

Tratamiento de la artrosis

El tratamiento depende de la articulación afectada, la intensidad de los síntomas, la pérdida de función, las actividades de la persona, otras enfermedades y la respuesta a medidas anteriores.

Ejercicio terapéutico

El ejercicio adaptado es uno de los pilares del tratamiento. NICE recomienda ofrecer ejercicio terapéutico ajustado a las necesidades de cada persona, incluido fortalecimiento local y actividad aeróbica general.

Puede ayudar a mejorar:

  • fuerza;
  • flexibilidad;
  • equilibrio;
  • capacidad para caminar;
  • confianza en el movimiento.

Las opciones pueden incluir:

  • caminar;
  • bicicleta estática;
  • ejercicios en el agua;
  • natación;
  • movilidad controlada;
  • fortalecimiento de piernas, cadera o manos;
  • trabajo de equilibrio.

Un ejercicio debe detenerse y revisarse cuando provoca dolor intenso, bloqueo, inestabilidad, hinchazón marcada o empeoramiento persistente.

¿Conviene hacer reposo?

El descanso temporal puede resultar útil cuando una actividad concreta aumenta las molestias.

El reposo absoluto durante periodos prolongados puede favorecer mayor rigidez, pérdida muscular, peor equilibrio y menor tolerancia a la actividad.

El objetivo suele ser adaptar la carga, no abandonar completamente el movimiento.

Fisioterapia

La fisioterapia puede ayudar a recuperar o mantener movilidad, fortalecer los músculos, aprender ejercicios, mejorar la forma de caminar, adaptar actividades y utilizar ayudas cuando corresponda.

Control del peso

Cuando existe sobrepeso u obesidad, reducir peso puede disminuir la carga sobre rodillas y caderas y mejorar los síntomas.

No deben plantearse dietas extremas. El objetivo es lograr cambios sostenibles que también protejan la masa muscular.

Medicamentos

Los medicamentos dependen del estado de salud, la articulación afectada y otros tratamientos que utilice la persona.

Este artículo no recomienda medicamentos ni dosis. La elección debe realizarla un profesional, especialmente cuando existen problemas digestivos, enfermedad renal, hipertensión, enfermedad cardíaca, anticoagulantes, alergias o uso simultáneo de otros fármacos.

Ayudas y adaptaciones

Algunas personas pueden beneficiarse de bastón correctamente ajustado, calzado estable, plantillas indicadas, soportes, barras de apoyo o adaptación de tareas domésticas.

Deben elegirse según las necesidades reales, no por recomendación genérica.

Cirugía

No todas las personas con artrosis necesitan cirugía.

Puede valorarse cuando el dolor limita gravemente la vida diaria, existe pérdida importante de función, otras medidas no han sido suficientes o el especialista considera que los beneficios pueden superar los riesgos.

Alimentación y artrosis

No existe una dieta capaz de curar la artrosis ni un alimento que regenere el cartílago.

Una alimentación equilibrada puede ayudar indirectamente al facilitar el control del peso, proteger la masa muscular, aportar nutrientes y mejorar la salud general.

Puede incluir:

  • frutas;
  • verduras;
  • legumbres;
  • pescado;
  • huevos;
  • lácteos cuando se toleran;
  • frutos secos;
  • cereales integrales;
  • fuentes suficientes de proteína.

Los suplementos no deben utilizarse como sustitutos de una alimentación adecuada ni de un tratamiento profesional.

¿Frío o calor?

Calor

Puede resultar agradable cuando predomina rigidez, tensión muscular o dificultad para iniciar el movimiento.

Frío

Suele utilizarse más cuando aparece hinchazón, molestia reciente o aumento temporal del dolor después de una actividad.

Precauciones:

  • no aplicar hielo directamente;
  • utilizar una barrera;
  • limitar el tiempo;
  • revisar la piel;
  • no aplicar sobre heridas;
  • evitar cuando existe sensibilidad reducida sin orientación profesional.

Una articulación muy caliente, roja y dolorosa, especialmente con fiebre, requiere valoración.

¿Sirven las cremas para la artrosis?

Las cremas y geles corporales pueden facilitar el masaje, aportar sensación de frío o calor, humectar la piel y acompañar una rutina de confort.

No deben presentarse como productos capaces de:

  • curar la artrosis;
  • regenerar cartílago;
  • reparar ligamentos;
  • sustituir fisioterapia;
  • sustituir medicamentos;
  • evitar una operación.

Cómo cuidar las articulaciones en el día a día

Hábitos diarios para mantener la movilidad y cuidar las articulaciones.

Mantener una actividad regular

Es preferible una rutina progresiva y constante que realizar esfuerzos intensos de forma ocasional.

Cambiar de posición

Si trabajas sentado o conduces durante horas, realiza pausas periódicas.

Fortalecer los músculos

Los músculos ayudan a estabilizar y descargar parcialmente las articulaciones.

Organizar las tareas

Alterna actividades exigentes con tareas más ligeras y evita concentrar todo el esfuerzo en un solo momento.

Utilizar calzado estable

Especialmente cuando caminas, trabajas de pie o existe inseguridad.

Dormir y recuperarse

El descanso adecuado ayuda a tolerar mejor la actividad y mantener una rutina.

Registrar los síntomas

Anota:

  • qué articulación duele;
  • qué actividad lo desencadena;
  • cuánto dura;
  • si existe rigidez;
  • si aparece inflamación;
  • qué medidas ayudan.

Errores frecuentes

Evita:

  • abandonar completamente el movimiento;
  • asumir que todo dolor es artrosis;
  • automedicarte durante largos periodos;
  • utilizar varios productos tópicos juntos;
  • masajear con fuerza una articulación muy inflamada;
  • confiar en productos milagro;
  • ignorar una pérdida progresiva de movilidad;
  • esperar que una crema regenere cartílago.

Mitos y realidades sobre la artrosis

Mitos y realidades frecuentes sobre la artrosis, el ejercicio y las cremas corporales.

“La artrosis solo afecta a personas mayores”

Mito. La edad aumenta el riesgo, pero también puede aparecer antes, sobre todo después de lesiones o cuando existen otros factores.

“Si tengo artrosis debo dejar de caminar”

Mito. En muchas personas, caminar y realizar ejercicio adaptado forman parte del tratamiento.

“Todos los crujidos significan artrosis”

Mito. Las articulaciones pueden producir ruidos sin dolor ni enfermedad.

“El frío causa artrosis”

Mito. Algunas personas perciben cambios en sus síntomas con el clima, pero el frío no explica por sí solo el origen de la enfermedad.

“Una crema con colágeno regenera la articulación”

Mito. La presencia de colágeno en una crema no demuestra regeneración del cartílago.

“La cirugía es inevitable”

Mito. Muchas personas nunca necesitan cirugía.

Señales de alerta

Busca atención profesional cuando aparezca:

  • dolor intenso de inicio repentino;
  • imposibilidad para apoyar;
  • deformidad;
  • articulación muy caliente;
  • fiebre;
  • inflamación que aumenta rápidamente;
  • bloqueo;
  • pérdida repentina de fuerza;
  • caída o golpe importante;
  • dolor nocturno intenso;
  • pérdida progresiva de movilidad;
  • reacción intensa después de aplicar un producto.

También puedes revisar nuestra guía sobre artrosis de cadera para entender mejor cómo cambia la molestia según la zona y la actividad.

También puedes revisar nuestra guía sobre artrosis de hombro para ubicar mejor cuándo la molestia requiere cuidado o consulta.

También puedes revisar nuestra guía sobre dolor de tobillo al caminar para ubicar mejor cuándo la molestia requiere cuidado o consulta.

También puedes revisar nuestra guía sobre artrosis cervical para comparar molestias cervicales con otros dolores del clúster.

También puedes revisar nuestra guía sobre artrosis en la muñeca para comparar síntomas de muñeca con otras molestias del clúster.

Preguntas frecuentes sobre artrosis

¿Cómo empieza la artrosis?

Puede comenzar con dolor durante determinadas actividades, rigidez después del reposo o pérdida gradual de movilidad.

¿La artrosis siempre produce dolor?

No. Algunas personas tienen cambios articulares con pocos síntomas, mientras que otras presentan limitaciones importantes.

¿Caminar es bueno para la artrosis?

En muchas personas sí, siempre que la distancia y la intensidad se adapten a su tolerancia.

¿El reposo ayuda?

El descanso temporal puede ser útil durante un episodio de dolor, pero el reposo prolongado puede aumentar la rigidez y la debilidad.

¿Qué ejercicios son buenos para la artrosis?

Depende de la articulación y de la persona. Suelen utilizarse ejercicios de movilidad, fuerza, equilibrio y actividad aeróbica de bajo impacto.

¿La artrosis puede causar inflamación?

Sí, puede acompañarse de hinchazón o inflamación. Una articulación muy caliente, roja o acompañada de fiebre requiere evaluación.

¿La artrosis es igual que la artritis?

La artrosis es un tipo de artritis, pero existen muchas otras enfermedades articulares con causas distintas.

¿La artrosis tiene cura?

No existe una cura que revierta completamente todos los cambios, pero los síntomas pueden tratarse y la función puede mejorar.

¿Una crema puede curar la artrosis?

No. Una crema corporal no debe presentarse como cura ni como regenerador del cartílago.

¿Cuándo debo consultar?

Cuando el dolor persiste, limita actividades, existe inflamación importante, pérdida de movilidad o alguna señal de alerta.

Conclusión

La artrosis es una enfermedad frecuente que puede afectar el dolor, la movilidad y la independencia, pero su evolución es distinta en cada persona.

Comprender los síntomas, mantener un movimiento adaptado, fortalecer la musculatura, controlar el peso cuando corresponde y buscar una valoración profesional ante cambios importantes puede ayudar a manejarla con mayor seguridad.

Las cremas y geles pueden acompañar una rutina de masaje, pero no sustituyen el diagnóstico ni los tratamientos indicados.

Aviso médico: este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni el consejo de un profesional sanitario.